Las Voluntarias de Don Bosco son cristianas que, llamadas a seguir más de cerca a Cristo, quieren vivir en profunda armonía consagración, secularidad y salesianidad.
Realizan así su misión en la Iglesia y en el mundo. Unidas profundamente por vínculos de la comunión fraterna y de la pertenencia al Instituto, se transforman en signo vivo del amor de Cristo, en el espíritu de las Bienaventuranzas. No llevan vida en común y el Instituto no tiene obras propias.
Las Voluntarias de Don Bosco son laicas que viven en el mundo por opción vocacional y “a modo de levadura”, contribuyen desde dentro a su santificación. Eligen hacer de su vida un don, es decir, comprometer toda la vida por Cristo en el mundo; una cristiana que no se separa del mundo, de su familia, sino que vive aportando la plenitud de su radical elección de amor, viviendo como Cristo un amor pobre, casto y obediente.
La Voluntaria de Don Bosco está llamada por Dios a quedarse, a encarnarse, allí donde se encuentra, sin signos externos que la diferencien de los demás; sólo la distingue un amor libre, desinteresado, disponible, utilizando los medios del mundo para orientar todas las cosas a Dios.

REQUISITOS DE ADMISIÓN
  • Ser soltera.
  • Haber cumplido los 21 años de edad y no haber pasado los 35.
  • Gozar de salud suficiente para poder participar en la vida del Instituto.
  • Tener madurez psicológica y afectiva, adecuada a la edad y a la propia situación de vida.
  • Estar dispuesta a ampliar la propia cultura.
  • Estar orientada a la vida apostólica en la secularizad consagrada salesiana.
  • No haber profesado en otros Institutos de vida consagrada.
  • Disponer de tiempo y de libertad suficientes para asegurarse momentos de oración y para los compromisos formativos y de organización del Instituto.
  • Gozar de suficiente autonomía económica según su estado.